domingo, 26 de noviembre de 2017
sábado, 25 de noviembre de 2017
viernes, 24 de noviembre de 2017
Vestido oscuro
Han salido muchas líneas de las cuales tú eres causa. Ni siquiera hemos platicado.
A decir verdad, a un conjunto de esas líneas me atreví a llamarle canción. Ni siquiera sé si te imaginas que yo estaría pensándote.
Meditando sin tanto esfuerzo, la sugerencia de que he querido más a las idealizaciones que a seres concretos me ha susurrado en el pensamiento más de una vez. Por ahora eres idealización.
Nada impide suponer que puedes encajar con aquella idealización. Pero estoy seguro que eso nunca lo sabré.
Comparto tu tristeza atrincherada al ser, y apostaría que sería de nuestro agrado tirarnos a la oscuridad, compartiendo alguna canción con buenas capas de sonido, guitarra con reverb, y con una batería que nos diera ritmo para besarnos.
Por generalización, puedo argüir que el frío me hace pensar en abrazarte; así le pasa a otros humanos, y pertenezco a esa comunidad. La verdad podría ser otra, pero la única manera que conozco, y que me sería confiable, es que el hecho haga verdadera a la proposición. Cuando tú estés junto a mí, tendré esa verdad. Pero estoy seguro que eso nunca lo sabré.
M. Téllez.
jueves, 23 de noviembre de 2017
miércoles, 22 de noviembre de 2017
lunes, 20 de noviembre de 2017
La teoría de la cuerda floja
Despiertas en algún momento. Te dijeron que tienes que cumplir con obligaciones: ir a la escuela, sacar 10 en las materias, no ver la TV de cerca, comer con los cubiertos, no eructar, no hablar mientras dos adultos están platicando, no correr como desquiciado, no comer tantos dulces porque se te picarán los dientes y, en dos palabras, portarte bien.
El tiempo transcurre y la inquietud es inevitable: se te picarán los dientes, usarás lentes, te dará risa algún eructo bastante sonoro y, en definitiva, podrías preguntarte si te has comportado bien.
Luego hay que conseguir lo que en este mundo paga lo que se requiere para vivir: dinero. Los consejos de mamá o papá ya no serán tan útiles: tienes que hacer por un puesto, o conocer a algún conocido para que te brinde un empleo y trabajar en la empresa familiar. Da igual, sin duda algunos padecerán más por no tener lazos familiares en los negocios -así sean fraudulentos o no tan prometedores de riqueza-, pero al final estarás entrando en este nuevo juego: entenderás porqué se añoran los viernes y porqué el lunes ha pasado a ser el día maldito.
Desde que despertaste, has estado en una cuerda floja. Por momentos tuviste nervios, dudas y asuntos por el estilo, pero seguías: equivale a tener alguna piedrita metida en el zapato caminando en la cuerda floja, pero después te acostumbras a ella, o a lo mejor se escondió en algún resquicio del interior del zapato. No es relevante: sigues en la cuerda, andando.
El agotamiento mental, que implica creencias, miedos, dudas profundas y demás, es lo que te hará darte cuenta de la cuerda floja: si intentas salirte es casi seguro que caigas, y no sabes qué hay una vez que vueles por el aire: no sabes si podrás reincorporarte a la cuerda, o si morirás, o si estarás en una especie de "limbo". No hay pasos atrás, el estado mental que antes te hizo andar ya nunca lo podrás recuperar, nunca somos los mismos en este aspecto. Pero si sucumbes ante la duda, la caída es inevitable. No hay tiendas donde vendan razones para seguir, sólo hay teléfonos inteligentes y boletos para el stand up. La salida obvia es dejar esas dudas profundas, tal vez Aristóteles tenía razón: algunos tienen naturaleza de esclavo. Sigue en la cuerda porque así es la naturaleza, así es el mundo.
M. Téllez.
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