domingo, 18 de junio de 2017

Supones

No somos insensibles. Todos ustedes suponen demasiado de nosotros.
 Irnos como si nada luego de algún suceso que ocasione emociones complicadas, no es fácil hacerlo. Nuestro corazón no sabe si podrá seguir latiendo luego de tantos golpes en él. Hacer chistes baratos, mostrar una especie de trabajo humano y sonrisas, tampoco implican una habilidad de superar todo en poco tiempo. Nuestros pensamientos se nublan, el antojo del vino esconde las ganas de perder la consciencia. Creemos que el alcohol llegará a los recuerdos y podrá no sólo ponerlos ebrios como nosotros estamos, sino conseguir que esos recuerdos se ahoguen y abandonen el plano de importancia que tienen en nuestra vida mental. 
 Ignoro si mis amigos soldados tienen ganas de seguir en la guerra. No me gusta estar al frente en el reconocimiento de campo, finjo tener valor, aunque sé que prefiero dar mi vida por un ser querido: a veces me pregunto si no se trata de una actitud egoísta: buscar una excusa como el reconocimiento de campo para morir en caso de que haya enemigos ocultos. Ver mi uniforme, mirar mis manos desgastadas y sucias por la pólvora, notar que mi rostro ya tiene abolladuras causadas por golpes, sólo me hacen pensar en abandonar esta guerra. Aún no sé cómo y porqué es que sigo aquí, cada día es lo mismo: despertar, tomar un arma y hacer recorridos. La gente no sabe cuántas estupideces dice cuando mencionan cosas como "todos tienen un motivo para seguir", "lucha por tu felicidad", "sólo alza la frente y sigue". Estoy muy seguro que su vida mental no les da para tanto, es decir, para cuestionarse, mirar realmente de lo que estamos hechos, lo que tenemos, lo que hay del mundo para nosotros. Su vida mental es un chiste, sé que por eso son capaces de compartir tantas cosas tan absurdas y patéticas. Lo que ellos creen un monumento de verdad, de razones para llenar un cuerpo con vida, es sólo un diminuto punto de polvo en una habitación, el cual puede ser benéfico por razones biológicas pero no por razones humanas, donde hay pensamientos, fantasías, creencias y fe. 

M. Téllez.

jueves, 15 de junio de 2017

Elección

Una vez que encontré tu perfil, mis amigos de la infancia tuvieron que sujetarme: sólo así podrían detenerme para alejarme de los dispositivos con internet.
  Aumento la iluminación del celular para verte mejor: no te ocultes en las penumbras, hermosa.
 "Ella casi no le habla a nadie", me dijeron bajo el rayo del sol, luego de una junta, o algo ocurrió que ya ni sé: estaba ebrio.
 Sé que lo que deberían morder tus labios, en aquella obra de presentación de imagen tuya. son a mis labios. No olvido el día en que llevaste un short de corte suave y moderno, estuviste sentada en línea diagonal de donde me encontraba. Ese día no reparé en ver tus piernas. Sentí el deseo último cuando tus delicadas y blancas manos acariciaban tus propias piernas, las mismas con las que no sólo fantaseo con acariciar. 

M. Téllez.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Pizarras

Cuando entres a mi hábitat, verás distintas pizarras. Ignora la artillería tirada por doquier, también los casquillos de bala y cartuchos inservibles. A veces olvido tirar la basura donde corresponde. Es mi hábitat.
 Las pizarras contienen pensamientos, algunos más finos que otros. Sé que la calidad de mi letra será el primer obstáculo -y tal vez también una excusa- para que te acerques a analizar qué puede haber en esas cosas. Ahora que lo pienso, creo que sólo los seres más cercanos han ignorado ese obstáculo y prefieren interrogarme personalmente. 
 No tienen algo de genial esos pensamientos, pero son míos. Surgen por las batallas, por victorias y derrotas. También brotan porque algo dentro de mí que desconozco grita algo que más o menos capturo con la intuición: parece que mi pluma y esa zona desconocida que empuja ideas se asocian de una manera misteriosa. 
 No encontrarás mis planes terroristas, mis ideas para derrocar al jodido gobierno bajo el que estoy, mis culminaciones intelectuales para paliar la ignorancia: mucho menos lo que creo para superar la religión y asuntos donde se asoma el fundamentalismo. 
 Deshacerme de algo plasmado en las pizarras suele implicar algunas cosas: 1) concluí ese pensamiento en alguna creación, 2) se trataba de un pseudopensamiento o 3) encontré alguna referencia demasiado parecida a lo que consideré genuino. Esta vez acabo de quitar no un pensamiento, sino una ubicación precisa entre la totalidad del mundo. 
 No se trata de intentar erradicar algo con el fin de olvidar, porque aunque arranque señalizaciones o intente bloquear una parte geográfica de los mapas que pueda utilizar, las imágenes llegarán a mi mente de los recorridos y estancias que viví en tal lugar. 
 No me gusta enfrentarme a la pizarra y extraer algo que consideré pertinente dejarlo para la posteridad, ya que la razón subyacente fue mirarlo como significativo. No se trata esta vez de un error por creer algo como genuino y que terminó por parecerme no interesante. Creo que ese acto misterioso que involucra la zona misteriosa de la que hablé, me condujo a este camino. 

M. Téllez.

martes, 30 de mayo de 2017



-[...]
Justo cuando estoy a punto de quedarme,
te miro
y me desconciertan tus colisiones de electrones
[...]

sábado, 27 de mayo de 2017

-[...]
Y el pasadizo que usábamos
ahora solo lo transito de vez en vez
cuando no es verano,
cuando me extraño,
cuando no bebo té y si café,
cuando oigo Abbey Road,
cuando no llevo portátil,
cuando uso esas botas,
cuando
[...]

miércoles, 24 de mayo de 2017

-[...]
Lo tuyo nunca fue el ascensor,
al menos no hasta
ese día de marzo
[...]

domingo, 21 de mayo de 2017


-[...]
Jugar al escondite
tu gran pasión,
siempre ganabas
y sigues ganando
[...]