jueves, 28 de marzo de 2019

Pertenencia y sueños

Los pensamientos no nos pertenecen. 
 Supongo que podemos entender lo anterior de dos maneras: 1) que no somos responsables, dueños o productores de nuestros pensamientos o 2) independientemente de cómo surja un pensamiento, no nos pertenece así como no podemos sujetar voluntariamente el oxígeno que necesitamos. Es decir, un pensamiento podrá seguir ahí aunque no queramos, no nos pertenece, porque si nos perteneciera podríamos deshacernos de él: como el empaque de nuestros audífonos, la basura de nuestro dulce preferido, etc.

Es curioso cómo hay personas que quisimos tener en nuestras vidas y*, independientemente de que haya una justificación, realmente sabemos que la prosperidad nunca iba a llegar. Es más curioso que ni la apariencia ni las ideas integran aquella posible justificación. Peor aún -o no (?)-, ni siquiera la idea de la pasión carnal está en tal justificación. 
 Los pensamientos no nos pertenecen, y un ejemplo claro es cuando en sueños ella sigue apareciendo. De igual manera, como un comportamiento típico no deseado, poco sirve comprender la nula prosperidad de algo cuando esos pensamientos siguen por ahí. 
 Seguramente hay un paso o un puente en la descripción que se omite y que podría servir de remedio. Mientras tanto... 


M. Téllez.
*En italiano es permitido dejar el mismo sonido de dos palabras que terminan en la misma vocal, siempre y cuando haya una coma de por medio. Ignoro si en español hay tal regla, pero igual la apliqué.

jueves, 18 de octubre de 2018

Ro

La tarde comenzó a teñirse de un ambiente que no había experimentado. Sentía una tibia emoción, como si un niño supiera calmar su euforia al momento en que lo llevan hacia su deseo anhelado. La diferencia es que yo no tenía certeza de qué deseos serían satisfechos: había posibilidades, pero todo era especulación. Y como alguna vez me dijo mi acompañante: "yo no trabajo con especulaciones".
  Arribamos a un local capitalista, donde el objeto de las miradas simples de los mortales se pierden la mayoría de las veces. Tú, Ancelotti, me mostraste el truco de comprarle al capitalista a cambio de infiltrar el producto propio. La noche caía y el ambiente seguía tiñéndose de colores, si bien apacibles, intensos y placenteros. Claro que desde antes de arribar al local capitalista ya estábamos manipulando nuestros sentidos y las ideas de los dioses diseñadores florecieron: un lujo y goce único.
 Después de nuestra estancia en aquel local, viajamos a otro punto. Inmediatamente conocí el lugar: todas las anécdotas las rememoré. Los rumores del lugar, e incluso algunas ensoñaciones latieron en la mente. Ignoraba qué encontraría al interior. Al cruzar la cortina negra, el ambiente se mostró desnudo: oscuro, con sonidos de fiesta y seductores; los rumores y las anécdotas tomaban su propio sitio, porque ahora mi experiencia me dictaría la realidad. 
 Conforme pasaban los tragos, diversos cuerpos se detenían a conocernos. Disfruté ver el goce y el arte de Ancelotti con un cuerpo que -intuyo- él seguramente ya conoce. Fue como presenciar un film, donde él era el magnate que tenía todo en sus manos: como un artista acariciando su guitarra o su pincel para ejecutar una obra. 
 Finalmente, Ro se quedó con nosotros. 
 Conforme transcurrían las luces y los sonidos, no comprendía si la plática tenía sentido: mi primera intuición es que la mentira ocupaba el lugar de la sinceridad. Sin embargo, eso no le importó a mis manos ni a mis labios: rozaba los pómulos de Ro como hace tiempo mis labios no actuaban. Las caricias tenían un ritmo que no comprendí, pues mis dedos habían hecho un pacto entre ellos de no tocar la mismas zonas que los demás ya habían palpado. Le dije a Ro de una presunta armonía que descubrí en ella: "Nunca me habían dicho algo así"- respondió. ¿Mentira? ¿Qué importa? Por momentos, Ro se acurraba sobre mí, y yo la protegía, ¿de qué? Tal vez de mis propios fantasmas y de no tener que escuchar más torpezas mías. Me acerqué a su rostro y nuestros labios se cruzaron en distintos lapsos. La duración siempre parecía tener condicionantes: placeres que tienen restricciones. La intensidad se torna mera interpretación. Las intenciones son máscaras, donde tal vez importa más averiguar qué tipo de antifaz es el propio: hay algunos totalmente falsos, deseos descarnados, y tal vez haya quienes usen menos maquillaje, imaginando que las intenciones no son tan descarnadas. Por último, las miradas fueron menos usuales. Ahora que lo pienso, es posible que para Ro haya más riesgo y, por tanto, se debe proteger más una mirada que el acceso a la saliva. 
 Cayó la madrugada. Las canciones fueron cantadas a voz apaciguada por el licor. Las calles parecían meros senderos cubiertos de algún material para no caer al abismo. El ambiente no moría ni murió: simplemente lo exprimimos a nuestra manera, y él nos cobijó como solamente él sabe hacerlo. 

M. Téllez. 


lunes, 20 de agosto de 2018

Propuestas de un candidato futurista

III. Baño y sueño instantáneos

Nuestro proyecto que lleva por nombre “Baño y sueño instantáneos”, busca coadyuvar en hacer más efectivo el tiempo que tienen las personas en su vida. Sabemos que los ciudadanos tienen metas que conseguir, y en ocasiones su rendimiento no es el óptimo porque pierden tiempo en ciertas tareas: el aseo personal y el descanso son dos factores que si bien son considerados indispensables, suelen absorber tiempo vital en la persecución de algún fin.
Comenzaré hablando de las circunstancias que implican la parte del baño instantáneo. El aseo personal es importante, además de ayudar a prevenir enfermedades, también contribuye a una buena presentación. No debemos olvidar que el aseo mencionado favorece a no tener que lidiar con olores desagradables en el transporte público, en las oficinas, salones, etc. Todos estos escenarios tendrán consecuencias positivas con el uso del baño instantáneo.
Colocaremos diversas cabinas en distintos puntos de las colonias de nuestra alcaldía. Para poder acceder al servicio gratuito del baño instantáneo, se requerirá el uso de retina para mayores de edad. En caso de que un menor quiera usar el baño instantáneo, tendrá que hacerlo con la retina de su padre, madre o tutor. Al acceder a la cabina del baño, esta comenzará a inundar la habitación de vapor, el cual eliminará gérmenes y bacterias en su cuerpo, consiguiendo una limpieza corporal óptima. Este proceso dura alrededor de veinte segundos. Acto seguido, se activará un ventilador cuya finalidad es obtener un secado adecuado para el cuerpo. Este proceso dura diez segundos. 
Respecto al cuidado del cabello, se tendrá que acceder a la cabina del baño con una gorra especial que hallará una vez que la cabina le permita el acceso vía retina. La gorra especial lavará su cabello en sincronización con la liberación de vapor de la cabina, es decir, una vez que comience el baño instantáneo. El lavado de cabello dura cerca de diez segundos. Los cinco segundos posteriores al lavado, servirán para que la gorra libere tanto la suciedad que haya en el cabello como la concentración de agua utilizada en la misma. Al finalizar este proceso, se quitará la gorra, al quitársela es cuando comenzará el secado en todo el cuerpo. 
Otro beneficio del baño instantáneo es el ahorro de agua. Se estima que se usarán no más de cinco litros de agua por persona en el baño. Y la duración de este proceso no rebasará el minuto. Toda persona podrá tener un máximo de dos baños al día. 
Comprendemos que la demanda del uso de estos baños públicos y gratuitos puede ser demasiada. Con la finalidad de beneficiar a quienes deseen la adquisición de los mismos, se pondrán a la venta. Para adquirir un baño instantáneo se deberá renunciar a la instalación de regadera o tina que posean quienes busquen su posesión. Lo anterior es para asegurarse que no habrá consumo de agua innecesario por parte del comprador. El precio de la cabina del baño podrá ser saldado con trabajo comunitario. 
Hasta aquí es la primera parte del proyecto, ahora hablaré de su parte complementaria: el sueño instantáneo. 

M. Téllez. 

jueves, 16 de agosto de 2018

Manifiesto

Las derrotas pueden ser descritas, narradas de manera excepcional, pero la experiencia siempre pasará encima. 
  Sin embargo, la experiencia no existe por sí misma: la almacenamos. 
  ¿Sabes qué podemos hacer con la experiencia? Desecharla. No es tarea fácil, pero sí posible. 
  ¿Sabes qué más podemos hacer con la experiencia? Suponerla e imaginarla en un futuro. 
  Quiero suponer experiencias que te involucren.  Es un pensamiento atrevido, viniendo de alguien que opta más por desechar experiencias que por almacenarlas y tenerlas en buenos recuerdos o como experiencias buenas: da igual si son buenas o malas, directo al spam de la memoria, donde luego de algunos días son borradas definitivamente.
  También es un pensamiento atrevido porque si bien las experiencias pasadas no dejan rastros en mi sistema, sí que hay alertas de archivos similares que dañan al mismo. Sin embargo, la duda, y porque quiero, de que impliques peligros potenciales similares, aunque pueda aparecer, no la tomaré en serio. 
  No se trata de apoyar el lema genérico que reza "si no arriesgas no ganas". Se trata al menos de dos cosas: 1) ¿ya qué queda por perder? y 2) ¿qué significa realmente "ganar"?. 
  ¿Sabes qué más podemos hacer con la experiencia? Adelantar el tiempo y averiguar si pensamos o nos abandonamos. 

M. Téllez.