Tus líneas en sonidos
Tavish y yo entramos al bar. Un sujeto alto y fuerte nos revisó antes de que ingresáramos. Tavish fingió una llamada, llevaba en su mochila una botella. Ya estábamos un poco ebrios. Lo esperé unos segundos ya adentro del bar. Tavish se deshizo de la botella -que ya estaba vacía- y entró. Elegimos mesa. Nos atendió una mesera. No era joven, tampoco se veía muy adulta. Me quedé mirando algo sin observar bien, lo hice porque estaba pensando. Sentí' que la mesera me miraba, luego entendí que Tavish ya iba a ordenar bebidas. Pedimos un momento para deliberar. Será absenta. Miré a la mesera de lejos. Me llamó la atención su piel: delgada, suave, atractiva, pero yo ya estaba ebrio. Tal vez es el alcohol. Regresó a tomarnos la orden. Podré estar ebrio, pero mis sentidos -en este punto aún- no mienten tanto. ¿Qué hará en este lugar esa mujer, además de ganarse la vida? ¿Entenderá que los hombres con los que trabaja la miran con un deseo que finalmente no es del todo un deseo romántico? Qué carajo, es mayor que yo. Debe saber de sobra. Encienden nuestras bebidas, y no es metáfora. Desconfío. Me acerco la copa a la nariz, en efecto, absenta. Se toma prendida- rememoro el consejo de la mesera. Vuelvo a encender el líquido, bebo. Quema como alcohol, quema como fuego. Despierto. Siento calor en mis mejillas. Doy otro sorbo y aniquilo el fuego en mi boca. Tranquilo, profe - me dice Tavish. ¿Qué pensará esa mujer de piel suave y atractiva? Si estuviera más ebrio y llevara dinero, la invitaría a un cuarto, al diablo. O tal vez le inventaría unas líneas con contenido que pueda entender pero con conceptos que le parezcan difíciles. Seducción. Es el alcohol. Sea el alcohol, siento que debo escribirle. Saco una hoja y bolígrafo. Esbozo una frase de cereal, pero concluyo que si ella no es simple, podrá encontrar matices que destruyan lo soso de la frase: El tiempo es relativo. En seguida surgen más ideas, frases cortas, tajantes, con cuestiones implícitas y afirmaciones implícitas: ¿será el alcohol? Termino de redactar. Tavish me indica que es hora de irnos. Le hago caso. Él camina delante de mí, yo busco a la mesera. Está a unos pasos, se cruzará en mi caminar. Hola, escribí una nota para ti. Quédatela. - le digo. Gracias. Hasta luego- me responde.
Encuentra los matices donde quiera que estés hoy.
M. Téllez.
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