domingo, 21 de septiembre de 2014

Detrás de la ventana



Detrás de la ventana

Sé bien que me ves
por detrás de la ventana
mientras debajo de mí
Alma está en tres

porque lo tuyo no es mío,
mas lo mío es tuyo.
Vivo infortunio
enfrentándome a ti. Crío

soy; me intimidas,
me deshaces, me cautivas.
Sigo tu fin, tu camino
y no llego. ¡Vida

mía! Hay agua, mas no hay pan.
Sangre va al compás
desecho del verso
que solté; jamás volverá

pues en prisión
estaba, como yo en ti;
él quiere libertad y yo
contigo la tengo.

Si vas, voy. Si vienes, vengo.
Escapas del hoyo
Cuando me metí.
Estoy perdido. Corazón

no desfallezcas por
ella, que si se da cuenta
apuesto vendrá, mas no
por voluntad propia.

La anhelo pura; copia
nunca, ni falsa hoy.
Con risa coqueta
la quiere este escritor.

Diego A. Moctezuma

sábado, 13 de septiembre de 2014

Farsas mutuas

Farsas mutuas.

Es común conocer a personas. Es común que quieras conocer a alguien, para luego tener alguna relación. Así pasa. ¿Qué tanto se cambia durante ese proceso? Pienso que mucho, en ocasiones, al grado de dejar actitudes que tenías y luego se fueron.
  Tenía una amiga que durante nuestra amistad -pienso en amistad cuando los momentos son prácticamente del todo lúcidos y lúdicos, y si no es así, que están ahí- me decía en distintas ocasiones: "mis amigos son primero". Después me contaba que era común -y para ella 'normal'- que sus parejas se molestaran porque en el típico caso de dar preferencias a alguien, le daba la prioridad a los amigos. Después tuvo un amigo, con el que ha tenido una relación larga, no me interesa si estable o no -supongo que poco estable-, pero sus amigos ya no eran primero. ¿Por qué? Porque a su pareja sus amistades no le caían bien. Así pasa. ¿Cuánto cambiaste?
  Sabemos que no todos son partidarios del pensar. Algunos dicen que si piensas mucho, te complicas la existencia y es una pérdida de tiempo. Imaginemos que esas personas se topan con alguien que se complica la existencia, es decir que piensa, no sólo se topan sino que son pareja. La otra persona que piensa no cambia, y quien modifica actitudes es nuestro agente que acusaba el reflexionar como complicarse. Termina pensando de repente, más que antes. Quién sabe si le guste o no, tampoco me interesa saber eso, al final se lamenta del cambio. Después deja el lamento y sólo sabe que pasó. ¿Cuánto cambiaste? Quien pensaba en esa relación intenta dejar a un lado el reflexionar y ser trivial como lo es la mayoría de la gente. ¿Cuánto cambiaste?
  Luego de lo anterior, ¿no somos a caso una especie de farsa y además, mutua? O, ¿qué querrá decir ese hecho? No creo que la respuesta sea la que viene en las frases de cereal: 'cambiamos por amor'. Tal vez no nos tomamos en serio quiénes pretendemos ser, si es que lo sabemos. Nos moldeamos según la circunstancia, y si no es así, entonces somos necios o seguros de algo por lo cual debemos dar razones; si es el caso que debemos dar razones. ¿Será adecuado modificarnos? La pregunta gira entorno a este contexto, porque es obvio que sí debemos cambiar cuando somos necios y no escuchamos las razones del otro, y es el caso que de hecho sus razones son convincentes ante alguna actitud que nosotros pensemos esté bien' cuando de hecho no sea así.
  Sé que he hecho cambiar' a varias personas, algunas han sido amoríos', ¿cuánto cambiaron? También ellas han modificado algo en mí, pienso que ha sido para bien, y no -tal vez- por causa directa de ellas, sino por mirar consecuencias y querer evitarlas. Sé que son pocas las personas que se toman en serio ésta cuestión del 'cambio' propio'. Ejemplos hay un montón: la madre que regresa mil veces con su pareja alcohólica, que le da preferencia a ese ebrio y no a sus hij@s, que quizás la han apoyado cuando tal vez no se merecía ayuda. Lo pienso como cambio porque lo común es alejarse de aquello que nos hace daño, o ya no a nosotros, pensando en rol de madre o padre, en el daño hacia tus hijos. Parece que los animales defienden más a sus crías. Pensando en los animales que lo hacen, porque es obvio que quienes no, no se les objetaría.
   ¿Cuánto me cambiaste?

M. Téllez

lunes, 1 de septiembre de 2014

La arrogancia y el talento.


De múltiples maneras, el lenguaje nos constituye. Lo que decimos de nosotros y la intención que lo sustenta no son meras explicitaciones de una idea, sino que vuelven a nuestro espíritu con una fuerza modeladora del mismo.

Todos hemos conocido a gente arrogante en mayor o menor medida. Algunos lo serán descaradamente, otros harán el uso de la falsa modestia en el hablar de sí mismos, otros más mencionarán de pasada lo que son, han hecho y las alabanzas que les han dado. La mayoría de nosotros se encuentra en alguno de esos rangos ya que necesitamos constituirnos de la mejor manera posible y nos ayudamos del lenguaje, como ya he dicho.
La arrogancia en el hablar de nosotros mismos está unida al talento, la habilidad para hacer o ser algo- que puede ser real o una mera imaginación que nos ayuda a sentirnos valiosos. Sea cual sea el caso, la relación es estrecha.
Y es que el hecho de saber hacer algo siempre se establece de forma comparativa pues, por supuesto, nos constituimos frente al otro. Si yo sé bailar, escribir, aprender o socializar mejor que tú, necesariamente he de formarme un lenguaje con respecto de ello aunque sea que sólo lo piense. Es entonces cuando la arrogancia aflora, y su intensidad variará acorde a nuestra personalidad.
Quizá la arrogancia no sea siempre negativa, el sentimiento que le da sustento ayuda a conformar nuestra autoestima. Pero cuando sirve para humillar al otro o constituirnos por encima de él, toma un cariz negativo por ser instrumento de daño.
El ser arrogantes es símbolo de inconsciencia, aunque dure solamente un momento. Puede ser que alguien tenga un profundo sentido de la humildad y de cuando en cuando tenga ínfulas de superioridad, debido a nuestra condición variable.
La arrogancia es también manifestación de la poca claridad que tenemos respecto de nosotros en relación con el talento o habilidades de los demás: siempre podemos ser superados, suponiendo que exista la objetividad y podamos comparar sin dudas los comportamientos humanos que nos hacen sentir orgullosos como especie.
Es por ello que creo que la mejor manera de ser es hacer, mas siempre ubicar correctamente cómo pensamos nuestra actividad yuxtaponiéndola a todos aquellos que no son yo; a la vez que manifestemos un lenguaje que no sea excluyente ni establezca relaciones de superioridad. Quizá esto es muy complicado porque se manifiesta día con día, pero me parece que es parte fundamental del saber vivir.

sábado, 2 de agosto de 2014

Detrás de cámaras

Detrás de cámaras

Elegí el título de 'Detrás de cámaras' porque haré una especie de analogía o metáfora -aunque en momentos deteste las metáforas-. Sabemos que en una grabación -pensemos en el video de una canción- lo que vemos es el resultado, pero hay cosas detrás, cosas que nosotros no sabemos, igual pasa con una organización, pensemos en una especie de grupo de jóvenes que se reúnen porque deben cumplir con actividades a causa de que reciben un beneficio. Hay líderes en ese grupo, que dirigen las actividades, se relacionan con otras personas para llevar a cabo las actividades, pero los jóvenes no conocen de eso. Ese es el detrás de cámaras del que quiero hablar.
  Me ha tocado ver que esos líderes llegan a un punto en que no saben si tiene sentido hacer las cosas por su gente -penemos en el grupo de jóvenes del ejemplo-. Razones para dudar, hay de sobra, tal vez. En ocasiones su gente' -jóvenes, no olvidemos el ejemplo-, no sabe qué hay detrás de lo que el líder hace. Quizás no deban porqué saberlo, creo que en muchos ámbitos es así, uno no sabe lo que hay detrás. Pienso que eso es un error grave, pero hablar de todo el detrás de cámaras, también puede ser un error grave. Explico porqué digo que es un error grave no hablar del detrás de cámaras. Como mencioné, los líderes toman decisiones, se relacionan con otros, etc. Cuando hay decisiones que cambian el rumbo del grupo, los integrantes -los interesados, claro- se desconciertan. No entienden las causas de algunas decisiones, por ejemplo, si existe algún trato con otro grupo de líderes' y de repente ese trato está a punto de deshacerse, cualquiera podría preguntarse porqué está a punto de deshacerse tal trato. Hay causas, algunas son razonables, otras no. Estoy pensando en que las causas que hay -del ejemplo por el cual escribo este tema- son razonables.
  Sé de una líder que siempre se preocupa por su gente, sin embargo esa gente no ve todo lo que hace. Realmente, no tendría porqué preocuparse tanto, pero es una líder. De esos líderes que pintan en la televisión, que ven por su gente y las decisiones son por ellos -por su gente-, sin pensar en lucrar, etc. Si ustedes creen que esas personas no existen, es una pena, porque sí las hay. Y es un gusto trabajar y ser de esa 'gente' que está en manos de una líder con características que en ocasiones pensamos ya no hay en tal puesto. Pienso que los involucrados -no olvidemos el ejemplo de jóvenes- deberían de vez en cuando saber lo que hay detrás de las decisiones de su líder. Ellos creen que las cosas están ahí porque son dictadas por quién sabe quién, pero no es así. Es todo un trámite que no nos imaginamos, incluso son discusiones, soportar caras largas, tal vez hasta insultos. Tal vez de esa manera, se den cuenta que las decisiones y el beneficio que están obteniendo, no es gratis, hay alguien ahí que está mojando la polera -playera- por el bien común de sus jóvenes. Esos líderes son los que deben defenderse, y con esto quiero decir, que así como he expuesto en escritos anteriores que a veces me meto en pleitos' entre jóvenes y policías, peleas en el metro o esas cosas, también vale la pena defender a quien está viendo por tu bienestar. Quisiera decir, que no soy el único, hay más personas que lo harían, por tanto, esos líderes -y la líder en la que pienso- no están solos. En algún momento surge la ayuda.
  Ojalá que algunos se den cuenta de los esfuerzos que ciertas personas hacen por lo demás. No sé si por lo que luchan sea la finalidad y lo bonito de la vida -los líderes, la líder, de los que hablo-, sin embargo, es algo con lo que muchos nos topamos, personas admirables que logran darle un sentido a la vida, no sabemos de sus caídas, de los pleitos que debieron haber enfrentado, quizás deberíamos inmiscuirnos por saber algo de ello, para sorprendernos más. Y finalmente, para que hagamos algo, al menos un poco de apoyo, que en momentos ese poco puede ser suficiente.
 
M. Téllez.


sábado, 5 de julio de 2014

Pensamientos'

Pensamientos'

Es joven, quizás tres años menor que yo. La conocí realizando un cuestionario. Ella fue una de las -y los- que respondieron a ese cuestionario. Desconozco su nombre, incluso su rostro, sólo la he mirado por un minuto -tal vez- sumando los segundos que por momentos la he observado. Hace siete días -luego de verla- pensé: 'ya quiero que pase una semana', pasó eso por mi mente porque así confirmaría que ella toma un curso en aquel lugar, casi a la hora en la que yo me encuentro tomando un curso en ese mismo lugar. Incluso averigué si además de ese día el tal curso al que creí que ella asistía se impartía en otros días, '¿por qué no ir -casualmente- a ese recinto si es el caso que sí se imparte en otros días?' - pensé. No, no se imparte otros días. A esperar' una semana. Pero, ¿para qué esperar'? ¿por qué estoy esperando'? Y no quiero decir que ya la buscaré, porque sería una locura -peor que la de estar delirando' como ahora lo hago- ya que no sé de ella, ni de dónde es, si vive cerca de aquel lugar, nada, ese cuestionario no ocupaba datos personales, ni siquiera un correo electrónico. Pasó una semana. La volví a ver, creo que me miró. Sí, estoy seguro que me miró, pero, ¿y si no me miró? Pues nada-. Si es el caso que nada', ¿por qué me importa? Es claro que quiero conocerla, es claro que llamó mi atención. Pero no le hablé, hace mucho tiempo que no tengo acercamiento con mujeres que me atraen realmente. ¿Cómo que 'realmente'? Sí, en mi caso, sé que hay mujeres que me atraen quizás por su físico, pero de manera muy trivial, hay mujeres que me atraen por su manera de hablar, sus gentilezas' o rudezas', pero no más, es un llamado de atención, sólo eso, es sólo un darme cuenta que tiene alguna cosilla que me atrae, pero es sólo eso: cosilla. Aquí podría decir que es: cosolla. Pero, no se oye muy poético, 'cosolla'. No me imagino contarle esa teoría' propia de la atracción y decirle que sus atributos son cosollas. Bueno, sí me lo imagino, sólo que causando primera impresión, me gustaría otro término, alguno con un sonido más poético, y no 'cosolla' ni 'cosota'. A lo mejor para ella esas palabras son poéticas, pero, al diablo, no sé ni porqué llego a este punto. Ahora pienso: 'tengo que rifarme' dentro de siete días'. Y claro, los 'arrepentimientos' salen: '¿por qué no te rifaste' hoy? No importa, no lo hice. Fue por pena. O por miedo. Quién sabe, no lo hice. Y, ¿qué le diré, además de 'hola'? Como pasa siempre -quizás-, que sea espontaneo, aunque sería interesante planear un discurso, un discurso elegante, no un diálogo, porque en ocasiones el diálogo se desvía y no por nuestra causa, en cambio el discurso elegante puede ser tajante, atacando ciertos puntos para dejarle claro cómo me rifo', y que ha llamado mi atención, claro. Así que tampoco puedo sentirme muy acá', porque no estoy siendo muy acá, si fuera muy acá, le hubiese hablado ahora. ¿Ella pensará en mí? Si es el caso que no, pues nada. Si es el caso que sí, ¿qué será lo que piensa? ¿estará un tanto dudosa por saber si le hablaré? Puede ser, casi siempre he pensado que las respuestas son: no, no piensa en ti. No, no espera que le hables. Nunca he preguntado referente a esas cuestiones con algunas mujeres que conozco. Claro, son distintas, pero el golpe puede causar un dolor similar, al menos eso pienso. Y si fui certero, entonces las probabilidad del dolor aumentan. Aunque ahora la cuestión será ¿cómo sé que ya esos dolores no le afectan? O que tal vez sí le afectan, pero se le pasan, o no piensa en ellos a cada rato. Es complejo. Me queda esperar. Sólo que... ¿si alguien me gana el mandado? Nada, aunque te lo ganen se lo puedes robar, ¿por qué no? Sólo que... si aquel golpe del que gana el mandado fue muy certero, preciso y hasta elegante, se pierde. Esperar. Esperar y no esperar. Esperar porque falta para aquel día, no esperar porque no debo estar atormentando mis pensamientos con estos delirios. Su mirada. Ahora podría empezar a mencionar sus atributos que la distinguen de 'cosillas'. No. Ya pasó un día, es de madrugada, falta un día menos. Falta un día menos.
 
M. Téllez.

martes, 1 de julio de 2014

Múltiples efectos


No me encuentro
cuando estoy sin ti, no me encuentro.
No razono
cuando estás aquí no razono. 
Idealizo
lugares y momentos,
caminando, acostado, escribiendo.
Desesperado
por tocar, acariciar, amar y mirar, así me siento.
Tu cuerpo,
el sitio al que quiero llegar y no abandonar.
Deseo,
y deseo que acompaña mi desesperación.
Ilusiones
por compartir, reír, soñar, experimentar y gozar, por ello surgen.

Admirar un brillo
el de tus ojos.
Contemplar un conjunto
el de tu pelo y tu rostro.
Observar la armonía
de tu piel y tu gracia.
Perderme en los hechos que narra tu voz.

Apreciar el sonido
de tus risas, murmullos, palabras y silencios.
Quedarme atado
bajo tus caricias, tus deseos e ilusiones.
Esperar
por el anhelo de tus labios besar, por ti lo hago.
M. Téllez. 

Una causa


  
Alterado está mi ser
¿Por qué mi mente no puede resolver éstas cuestiones?
¿Por qué al tratarse de ti vigilo más mis acciones?
¿Por qué motivo te tengo tan presente?
¿Por qué hoy día no puedo ser tan contundente?
Confundo el tiempo y lo relativo a él
cuando no estás aquí me parece extenso
cuando no sé de ti me parece inmenso.
Pierdo la noción sintética y consistente
de mis juicios y actitudes más comunes.
Mi imaginación solamente te imagina
mis desvelos son así por causa tuya
mis palabras son así por causa tuya
por causa tuya mis deseos son así.
Son así, también, mis ganas por saber de ti.

Por saber de ti también eres la causa
y el efecto por el cual tú eres causa
es extrañarte porque hoy no sé de ti.
M. Téllez.