jueves, 16 de marzo de 2017

Supernova sexual

Ven a mí
diez segundos pasan
que mientras suena el tic tac
podemos crear calor y conocer placer

Enciendo las luces
verte desnuda mientras duermes
que pasen las horas
yo contaré los segundos a la par que recorro tu piel

Sigo soñando contigo
deseos mundiales
no aprendemos de las catástrofes
explorar tus besos minados anhelo

Rugirán nuestras caricias
imagino que deseas lo mismo que yo
te diré amor
atento escucharé tus latidos

Sé eterna y muere hoy
mírame y atácame con amor

Imagino que deseas lo mismo que yo
he quedado destrozado
mis cenizas piden ser arrojadas
en el sudor de tu piel
que emerge por el placer que te causaré


M. Téllez.



miércoles, 15 de marzo de 2017

De blanco y negro se vistió la espuma de mar antes de ser eterna.

lunes, 13 de marzo de 2017

Descansos

Uno descansará cuando esté muerto. A pesar de tal verdad, uno insiste en encontrar un descanso, un reposo, algo que refresque el interior y los músculos de la suciedad del aire que entra en nosotros, de los golpes que se reflejan en nuestra mirada y de nuestras lerdas manos que quieren renunciar al no recibir nada que ellas crean valioso.
 Cuando creo descansar, mi mente sigue funcionando. ¿Dónde putas hay un apagador del cerebro? Ignoro si con apagar el cerebro uno descanse, pero me imagino que tal vez funcionemos como una computadora: se calienta y es recomendable dejar que todo tenga su temperatura 'normal'. El cerebro es perezoso y también una fuente inagotable de energía. Es perezoso dado que aprende de la manera que le resulte más sencilla: por eso te da pereza hacer la tarea que dejan para el otro mes, por eso no te interesa aprender más cosas de las que requieran un esfuerzo extra: molido y en la boca, es mejor. 
 Mi mente funciona por las emociones y las fantasías. Las primeras porque la gente afecta de diversas maneras: estrés, cariño, dudas, rencor. Las segundas no necesariamente son de tipo sexual, uno puede imaginar muchas cosas: mundos posibles, soluciones a problemas que la gente no sabe que tiene, canciones, acordes, ritmos o pensar en cómo es que el hombre comenzó a crear lenguaje.
¿Qué se puede hacer sabiendo que se descansará una vez que se esté muerto? ¿Asumirlo? ¿Intentar encontrar un cuasi descanso? 
 Cuando creo descansar, me pregunto estas cosas. No logro a ver qué es lo que estoy haciendo estrictamente. 

M. Téllez.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Asiento con límite afilado

No me gusta viajar en el transporte público a lado de gordos o gordas. Aunque mi malestar no se agota en esos casos, también aplica para aquellos -y aquellas- que ocupan más espacio del que delimita un asiento en el transporte. Perder hora y media o dos horas -sólo de ida- al día sólo en el transporte ya es de por sí causa de alguna molestia: que se estén encimando en tu asiento es la gota que convierte el malestar más o menos común en estrés.
 He imaginado: los asientos deberían tener un botón tipo 'de alerta', y cuando lo aprietas, salen de los bordes del asiento -donde estás- unas láminas de acero diseñadas para cortar carne humana, y huesos humanos. Creo que ya hubiera descuartizado diario, al menos, a una persona. Supongo que imaginar mi invento es lo que me arranca alguna especie de sonrisa en mis viajes cuando me toca a lado de personas que ya caractericé líneas arriba. 
 ¿Se imaginan? Ya no tendríamos que perder tiempo con personas que no comprenden algo simple como 'respetar' el espacio del otro en el transporte público. Todos estarían advertidos de que si te pasas de la raya -literalmente, o bien, de los bordes de tu lugar- podrías quedar mutilado, sea de un pedazo mínimo de carne o bien perder el brazo o hasta una oreja -por aquellos que nos usan como almohadas-. 
 Mi invento se agota en el universo de los sentados: cuando te toca estar parado, no hay reglas. No tiene tanto sentido pedir espacio cuando estás de pie en el metro, hora pico, hora de salida del trabajo y hora escolar. Creo que estamos más o menos educados estando de pie, excepto aquellos que tienen que leer a todas horas: es evidencia clara de que leer no te hace razonable; si fueras razonables, guardarías el libro para no ponérselo en la cara a quien está parado junto a ti. 
 Quizá también debas contar y averiguar a cuántas personas dejarías mutiladas. Imagínalo.

M. Téllez.

domingo, 19 de febrero de 2017



-Y si te vas 
dime que todo queda igual
que no dejas na'tras
te asustaste 
cuando me abrazaste 
y te dije 
-Te quiero-
se que el tuyo vendra luego
y si es tu primera vez
dímelo bajito y repítemelo mil y una vez 
que no te digo na'a 
que no voy a cambiar,
pero para que 
si tú te vas.
[...]