viernes, 23 de diciembre de 2016

Otro felino decembrino; que bueno de decembrino tiene nada.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Todavía puedo

Tú crees que ya te perdí el rastro, pero se te olvida que soy El Detective, con mayúsculas. O quizá no creas nada y ya no exista para ti. No me importa, yo sé bien que todavía puedo estar contigo.
 No veo tanto qué contar, la historia es sencilla para mí: he luchado por ti durante varias adversidades. En cada una de ellas te vas con alguien más. No me importa, yo sé bien que me quieres todavía. 
 Andaba tranquilo riéndome de los memes en FB: la diversión del hoy, nuestro pan de cada día. Ahora ya no recuerdo bien cómo llegué a un sitio donde se publican informes acerca de alquiler de casas o departamentos. Entonces, vi tu publicación: buscas departamento para dos, cerca de tres colonias, dispuesta a pagar de $4,500 a $5,000 mensuales. 
 Me acordé de las adversidades y de que siempre te ibas con alguien: parece que la última adversidad ya duró. Te imagino viviendo con alguien que no soy yo, teniendo algún hijo y volviéndote ama de casa. 
 ¿Qué voy a hacer? La historia ya no es tan sencilla para mí: quizá veo todo claro, pero no comprendo del todo que el tiempo sí me afecta y, dentro de lo que cabe, también debería afectar mis pensamientos: no se pueden quedar inmutables como si se tratara de partículas, a las que el tiempo parece no afectar de la misma manera. 
 Te vuelvo a imaginar viviendo con alguien que no soy yo. Te veo como señora y yo como joven todavía, o si quieres como 'chavo-ruco'. Supongo que esta vez sí importa: comienzo a dudar si aún me quieres, si cabe imaginarme algún escenario sensato donde esté contigo de nuevo. Quizá haya adversidades que se quedan al grado que se requiere alquilar un departamento para mejor comodidad.

M. Téllez.
En forma de felino se me presento diciembre.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Cuando entro

Cuando entro a tu perfil de FB o de TT me vuelvo el más cauteloso. Siempre evito que el cursor esté cerca de los botones de 'like' o 'share'. Se dice fácil, pero no. 
 Voy bajando -o subiendo, según como se mire- tu tl e intento hilar la historia de tu vida. Desenmarañar lo que no dices, encontrar la idea con imágenes, comentarios y emoticones. Me olvido por un momento de ti y sólo estoy en abstracto con las imágenes: las veo todas iguales. Los mismos emoticones. Comienzo a fastidiarme. Pero dejo de olvidarme de ti. Continúa la búsqueda.
 ¿Qué se supone que quiero encontrar? Quién sabe. Tampoco sé para qué entro a los perfiles. A veces es interesante ver las carnes de las mujeres que se aprecian en sus fotos. Creo que esa pérdida de tiempo se quedó en el Hi5. La vieja escuela, dirían algunos. Es curioso que cuando viajo en metro y, sin querer -siempre he detestado a las personas que van mirando el celular del otro-, la mayoría está viendo sólo las fotos de alguien. ¿Qué hay de maravilloso en fotos genéricas? A veces siento que sólo le falta a esas personas estar con la boca abierta, su baba escurriendo y los ojos medio desorbitados: sería la imagen concreta de lo que creo que son. 
 Pero yo soy cauteloso cuando entro a tus perfiles. A veces uno encuentra terribles noticias: fotos con tus ex novios. Y alguien supondría que debería frenar la investigación, pero no, uno continúa. Los momentos ridículos los imagino replicándolos con algún matiz distinto contigo. De nuevo vuelve mi duda acerca de las fotos: ¿qué nos hacen? 
 Alguna vez pasa que aunque se es cauteloso, se sale un 'like' o algo. Son los segundos más graciosos para algunos: hasta dónde hemos llegado. 
 Ya no quiero hilar nada. Quiero escuchar todo de la voz viva y lerda de las personas. 
Sorpresa: parecen desnudos sin sus filtros ni sus hashtags. Adiós, memes y gifs. Las historias ya no saben sin poder etiquetar a alguien. Sorpresa: no saben hablar. 
 ¿Cuánto crees que durará? 

M. Téllez.