| Mundos que se escurren por el rabillo del ojo entre julio y agosto. |
miércoles, 3 de agosto de 2016
martes, 2 de agosto de 2016
I. Sentimientos al salir de la ducha.
No es el roce de los jeans, no es la suciedad del piso. No es el cabello húmedo dentro de la toalla, aunque quizá es predominantemente eso. No es la carne blanda y desnuda, ni los oídos rebosantes de agua. Es un asco a todo y a nada, es ver lo que para otros es profundo y grave como una serie de fondos grises y superficies planas interminables.
Es la gran indiferencia aún frente a mis pasiones, frente a mis seres queridos, frente a Todos, a quienes quiero amar y proteger. Es decir y moverme de lo dicho: tomar distancia frente a mí misma. Es sentir que habito un cuerpo, el cual me importa y no. Me muevo en él pero bien podría hacerlo en un cesto de basura. Suceden cosas, pero están tan lejos...Sé que no soy la única a quien le pasa y eso me da igual. Aunque también me consuela.
Porque para mí ser infeliz es el vacío que se siente a la mañana siguiente de haber llorado intensamente, que mi propia Frustración y mi propio Dolor me son tan ajenos. Eso es la auténtica infelicidad. Aunque pueda acercarme a mí misma, llegar a creer que mi situación es verdadera y representa algo, siempre termino oscilando en una masa confusa.
Valencia.
martes, 26 de julio de 2016
Un espacio
Las líneas desesperadas suelen causar gracia, pena, empatía o -aunque eso pasa seguramente con todas las líneas- indiferencia. Pero los gritos reales plasmados en esas líneas, que tienen fuente sea en la razón o en el sentimiento, no sólo nacen con potencia del vientre y todo ese recorrido interesante, sino que se atrincheran y adquieren fuerza precisamente por su fuente.
Ojalá haya un espacio en donde existan cuerpos y mentes razonables o indiferentes, que por fin me dejen querer. ¿Por qué no he podido gritar tan alto que nadie me mire extraño?
Desde un festival de risas en un vagón con un amigo de viaje es en ocasiones visto extraño. ¿Y qué importa? Dirán algunos. Bueno, tú que puedes hacer esa pregunta, en algún momento vas a señalar algo: y me darás asco. El cauteloso es por ello admirado: se sabe sujeto a sus propias críticas.
¿Cuándo podré querer y estar en un escenario tal que los prejuicios no me dañen? Y no me refiero a un daño psicológico: me refiero a ese daño que se da cuando las palabras pican a nuestras espaldas, que se realizan hacia otros cuerpos con el fin de ser blanco de alguna duda que tiende a la crítica que desfigura aquello que apenas logramos construir con un esfuerzo que -como siempre pasa- pocos ven.
Estaba a punto de escribir "Busco un espacio en donde...", y continuar con un lloriqueo. Pero, ¿acaso nos damos cuenta que vivimos en un mundo tal que nos hacen buscar un espacio? Parece que no pertenecemos aquí.
Un espacio, para nosotros. Un espacio para estar. Una línea desesperada, donde sólo quiero decir que me lastima la gente irrazonable. Y tus palabras, que me hacen no despreciarme por respirar.
M. Téllez.
jueves, 21 de julio de 2016
miércoles, 20 de julio de 2016
Ex ante
Un compendio lleno de lloriqueos, letras que narran la historia de aquellas "Cartas a una cristiana". Ocho meses de delgadas grafías que intentaban algo, y que hoy se van.
Mientras preparaba la chimenea para incinerar aquel compendio, pensaba en que alguien debería inventar una chimenea para incinerar recuerdos. O como aquella historia que no sé exactamente ahora el nombre del autor, que alguien hiciera un trato con Dios o con Satanás, y apostar nuestros recuerdos: ya nos preocuparemos cuando nos quedemos sólo con los peores.
Visitas realizadas, llamadas de angustia, más y más palabras que se fueron. Nombres que son recorridos, y que hoy no sabemos si más tarde los rememoraremos.
Borracheras que aunque no estuvieran escritas, siguen en la famosa caja negra llamada mente. Se debería poder realizar limpieza en nuestras ideas así como podemos hacerlo con los compendios y demás cosas que algún día creímos que serían valiosas. Pero el valor es relativo en estos asuntos: aunque siempre he creído que la vida no es valiosa en sí misma. El argumento de que la vida es valiosa por las experiencias se cae muy fácil: qué experiencia tiene aquel que muere de hambre, que es explotado, que quizá nunca conoció la luz del sol por trabajar en alguna mina. Incluso se podría tener experiencias que algunos podrían considerar interesantes, pero puede ser el caso que eso no satisfaga a esa persona en cuestión. Y si la vida es valiosa sólo porque de repente lo creemos, parece que así será también con las cosas que la impliquen: y seguro se cae fácil ese valor con un par de cuestiones interesantes. Pero el caso es que deberíamos poder limpiar nuestras mentes.
Ver cómo el fuego consume el papel y la tinta sólo se confunde entre el papel quemado y las llamas, hace pensar que así nos desvanecemos: entre acciones repetidas por todos, palabras dichas por antiguos y coetáneos, y una vida que de por sí no es valiosa.
¿No era lo que querías?
Febrero de algún año. Tuve una rememoración -así la llamaré, sea correcto o no- al repasar tinta ya casi no legible por el paso de los años, no por la fuente.
Sentado en el sofá que permitía una vista por la ventana, te miraba y no sé qué pasaba por mi mente. Te acercaste más de la cuenta y yo como el animal que era, ataqué tus labios. Tú guiaste mis manos por diversas partes de tu cuerpo, por dos segundos me pregunté qué ocurría y si así debían ser las cosas: pero era un animal. Nos largamos a una habitación.
Va a ser bien. Temblor y ardor corrían por mis brazos y piernas, y mis ojos se sumergían en un proceso que desconozco hoy día, no en aquellos tiempos.
Así. Siguiendo con la rememoración, sé que concluí que era una figura más en tu colección. Aquel temblor y ardor murió junto con los demás instintos. ¿Así eres? Se acabó.
Lo que siguió no tiene importancia: palabras.
Ya te di algo, ¿no era lo que querías?
¿Quién o qué crees que soy? Pregunta retórica con tintes ciertos.
Lo que siguió no tiene importancia: persuasión.
M. Téllez.
martes, 19 de julio de 2016
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Put your dreams away for now
I won't see you for some time
I am lost in my mind
I get lost in my mind
The Head and the Heart
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