lunes, 13 de julio de 2015

Silencio obligado

Una vez leí unas líneas del Dr. Muñoz Oliveira donde hablaba de la importancia de expresarnos y hacerlo sin temor a recibir represalias o algún daño -si no rememoro mal, el contexto era la práctica periodística-. En esas mismas líneas, señaló que si a él no le ha ocurrido algo es porque no ha hablado del narco en Tampico. 
Quienes me han leído algunas veces, saben que tampoco hablo de temas así -como el narcotráfico-. Suelo hablar y escribir -poco en esos ámbitos- respecto a problemas de política pero de manera no tan concreta. Comparto la idea del filósofo mexicano, debemos poder expresarnos sin temor alguno. Sin embargo, ese deber -como quizás, todos los deberes- no es tan sencillo. 
Recientemente hubo problemas en una colonia de Tláhuac: Tempiluli. Y como cualquier problema -cosa lamentable- varias personas concluyen causas y echan culpa -sin tener conocimiento exacto de lo ocurrido ni de hechos pasados-. 
Dada la cercanía con esa colonia, estoy un tanto informado de lo que ocurre y de los problemas de ahí: como cualquier persona que tiene conocimientos de su colonia. A pesar de ello, el apellido que llevo ya tiene cierto 'peso' ahí. Y no resulta sencillo hablar y en ocasiones tampoco escribir, como en FB, por ejemplo. Lo menciono porque uno ve publicaciones y es tan detestable que la gente ignore demasiado o sea muy ingenua. 
La sosa conclusión que se me viene a la mente es que es lamentable no poder ayudar en una causa como uno quisiera, a tal grado que hasta tu apellido te pesa. 

M. Téllez. 

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