miércoles, 7 de septiembre de 2016

Dormir es opcional

Y no consigo disimular que soy un astronauta en un mundo anormal... 
 En efecto, tratar de ocultar lo que uno es realmente, no es tan sencillo: si los demás no se dan cuenta es porque no nos están escuchando, observando, poniendo atención o siendo cuidadosos al tratarnos. Yo no he dormido desde hace un mes, lo normal. Siempre veo que estas personas hablan de querer dormir mucho, en ocasiones me pregunto por los motivos que deben tener: pero a priori se sabe que ninguno es interesante. Descansaremos cuando estemos muertos.
 En mi caso es muy fácil ganarme enemigos: tanta fuerza, exigencia, prisa, minuciosidad, precisión, calma, burla, velocidad, suelen impresionar y ser del agrado de muchos: pero cuando esas categorías los hacen darse cuenta que no es lo mismo alabar que intentar formar parte del show, entonces -supongo- se sienten abrumados y soy un mamón a su juicio. Todavía quieren dormir.
 Si el mundo no se ha dado cuenta de nuestro talento -para los que hacemos, sea en el área que sea-, es quizá porque este mundo no tiene nada para nosotros. Entiendo por mundo las generaciones que debieran prestar atención a lo que ocurre a su alrededor: pero hoy día te puedo comprar con música banda, cerveza barata, un antro repitiendo el mismo beat, mujeres mostrando esos pechos que tanto te encantan, hombres bailándote y dándote de beber: ahí está tu felicidad. Debes dormir.
 Mientras tanto, filósofos, filósofas, pedagogas, historiadores, sociólogos, matemáticos, físicos, biólogos, juristas, aún creen en alguna verdad -aunque digan que no-. Quisieran no dormir.
 Dormir debería ser opcional: si estamos hechos a semejanza de Dios, le preguntaría por qué mierda tiene que descansar si es Dios: no mames, cabrón - le diría. Y siguiendo con ese diálogo, finalizaría con algo como: seguro puedes dormir por toda la eternidad: ahí está tu omnipotencia. 
 No tenemos horario para trabajar nosotros los soldados y astronautas: siempre podemos hacerlo. A lo mejor en la posición original -o en algún otro tipo de contrato social- se acordó dormir: principios que rijan la estructura básica del ser humano. Quizá soy más libertario de lo que creí.

M. Téllez.

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