Vi a un par de parejas besándose, luego a una embarazada. Pensé en la infidelidad y en el aborto. Luego concluí un principio: así como la mayoría de las personas están más o menos de acuerdo en que el aborto se debe realizar durante los primeros tres meses, deberíamos entender que la infidelidad podría tener ese mismo rango de tiempo.
La crítica principal podría ser que la gente realmente no está de acuerdo con lo del aborto, y entonces la analogía falla. Pero, si nos detenemos a pensar, la causa del desacuerdo sería por cuestiones de creencia, y muy seguramente de corte religioso y cosas de ese tipo que ciertas personas siguen practicando en el siglo XXI. Así que, si nos libramos de ese asunto, y entendemos que somos razonables, y que también entendemos muchos ejemplos donde parece razonable el aborto, entonces la analogía no falla por esa causa.
Alguien podría atacarnos del lado de la fidelidad: desde que adquieres el compromiso no puedes cometer un engaño o besarte con alguien más. Parece que esto surge por dos cosas: 1) tener una imagen muy ideal del humano -hombres y mujeres- y 2) una creencia más o menos parecida a la fe religiosa, donde nada debe ser quebrantado ni violado, pues Dios es quien sabe de los caminos misteriosos de la vida. Aquí parece que suponemos que desde el día 1, estamos encadenados. El compromiso es esa fe en Dios. Y de nuevo, parece que alguien razonable -o quién sabe-, podría dudar acerca de ese asunto de toda una fe.
Como sea, el principio queda. Y nunca está por demás arrojar alguna arma en forma de prosa, que el único daño que puede causar es provocar pensamientos.
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