Sorpresa
Hace unos días, después de algún tiempo, me senté a ver televisión. Me encontré con un
programa en el canal 5. Este programa se llama Karaoke,
Canta y no te rajes, cuya frase principal es “pase lo que pase no dejes de
cantar”: http://www.pmcanal5.com/vertical/karaoke-canta-y-no-te-rajes/Lo que más me sorprendió —tal vez hasta me maravilló— es que existan personas que acuden a este tipo de programas. Personas que se presentan y dicen cuáles son sus miedos, siendo orillados a “enfrentarlos” a nivel nacional. Aparecen en el programa sujetos con cualquier suerte de miedos: miedo a las alturas, el miedo a los insectos, miedo al agua fría, miedo a las ratas…
Por
supuesto que en el programa se encargan de hacerles casi imposible el cantar. Los
retos se ponen basándose en sus miedos, principalmente o poniendo a los
participantes en situaciones que a cualquier persona pondrían a sudar. El reto
de uno de los participantes era llevar
de una mesa a otra la comida que estaba sobre la primera mientras cantaba y sufría descargas
eléctricas cada cierto tiempo.
Me pareció curioso que esto sea lo que ahora divierte a la población: ver a otros humanos gritando en cadena nacional e intentando controlar sus nervios para lograr ganar cierta cantidad de dinero, a saber, $15,000. Ah, por cierto: hay público en vivo. Este público parece completar la atmósfera morbosa con sus rostros de sorpresa o asco al conocer los retos. Pero aún más curioso me pareció ver que estas personas estaban dispuestas a sufrir cualquier cosa por ganar esa cantidad de dinero. Creo que hasta estrían dispuestas a vivir aquella “emocionante” experiencia aunque no existiera la posibilidad de ganaran dinero.
Me pareció curioso que esto sea lo que ahora divierte a la población: ver a otros humanos gritando en cadena nacional e intentando controlar sus nervios para lograr ganar cierta cantidad de dinero, a saber, $15,000. Ah, por cierto: hay público en vivo. Este público parece completar la atmósfera morbosa con sus rostros de sorpresa o asco al conocer los retos. Pero aún más curioso me pareció ver que estas personas estaban dispuestas a sufrir cualquier cosa por ganar esa cantidad de dinero. Creo que hasta estrían dispuestas a vivir aquella “emocionante” experiencia aunque no existiera la posibilidad de ganaran dinero.
No
sé si en realidad estas experiencias sean emocionantes o sea placentero
aparecer en televisión, lo único que sé es que siguen habiendo personas en
colaborar con este programa por parecer divertido o emocionante. Personas desde
fuera riéndose de las personas participantes y sintiéndose con más capacidad de
control sobre sí mismos que los que aparecen en pantalla.
Me
sentí pronto como si estuviera presente en alguna pelea de gallos o de perros,
con la única diferencia que las personas consentían participar en este
programa. Se supone que hay una lucha constante en defensa del respeto y de la
dignidad humana pero, ¿qué hacer cuando son las mismas personas “razonables y
racionales” las que se ponen en estas situaciones?
Seguramente
me lo estoy tomando muy en serio y me estoy preocupando de más, como siempre...
Ixchelt Hernández
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