miércoles, 7 de diciembre de 2016

Quinceañera

Jamás he comprendido porqué las mujeres festejan sus quince años. Tampoco veo clara la idea de festejar un cumpleaños, pero por ahora quedémonos sólo pensando en los quince años: fiestas a las que, seguramente, todos hemos asistido alguna vez.
 Ya estoy borracho con el licor que pusieron en mi mesa. Me siento bien, aunque la comida no fue muy buena, quedé satisfecho, y he podido beber sin dificultades: a veces ocurre que la comida te pone límites, es terrible.
 Bailo las cumbias que suenan, también el merengue: alguna vez sentí 'pena', pero realmente nadie te mira, y si lo hace, no es importante. Veo muchas piernas: las mujeres siempre usarán faldas aunque el frío se presente violento. Fui por un trago al bar improvisado, pues la botella de mi mesa se ha terminado. El mesero me sirve el trago, doy un sorbo mientras en el pensamiento maldigo al mesero: pinche cabrón, el alcohol es para consumirlo, si quería sólo refresco, lo hubiera dicho. Decido terminarme mi trago de un golpe: otra, por favor. 
 Comento con mi padre que debo ir al baño. Te acompaño- me dice. 
 -¿De qué se trata todo esto?- le pregunto. 
- Es una fiesta- responde.
-¿Y siempre será así?- cuestiono.
-Yo no sé, hijo- finaliza.
La plática reveladora en los mingitorios. Iré por otro trago.
 Observo a todas las mujeres: sonriendo, saltando en el baile, con sus faldas y sus escotes, riéndose de lo más ínfimo. Tal vez debería hacerme el atrevido e improvisar esos pasos que sólo yo conozco. Sin embargo, miro mi copa y sé que ahora no. Prefiero tomar nota de lo que veo. Prefiero hacer la mueca del sorbo final del trago. 
 Ya vámonos.

M. Téllez.


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