Me quedé con ganas
Me quedé con ganas
de mirarte, de tomarte de la mano
para que juntos pudiéramos sonreír.
Qué tontería.
Qué tontería fue haberte creído,
también haber dejado de lado mi postura
estoica, sabía que eras ínfima.
Veía que eras como la vasija de barro,
que en algún momento quiebra,
no quebraste, pero te fuiste.
Dejaste de existir,
ya no estabas ahí.
Y yo dudando de mi postura,
sé que debemos dudar.
No debía dudar.
En vano es esperar que vengas por mí,
nunca lo has hecho,
¿por qué tendría que ocurrir lo que espero?
En vano es querer que me ames.
Sin embargo, a veces lo anhelo.
Entré a ese calor que despreciaba,
me incendié.
Y tú ahí, sonriendo.
Ocultando tus tristezas con maquillaje,
siendo feliz por las calles,
con él.
Nada te puedo reprochar,
tú sólo colocaste aquella leña,
leña de pasión.
Me incendié.
M. Téllez.
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