Money is the reason we
exist.
Everybody knows it,
it’s a fact.
(Kiss, kiss).
Escuchas “National Anthem”. Sabes
que todos saben que la razón de que existamos es el dinero. Es muy obvio.
Verdad irrefutable si nos atenemos a los hechos y olvidamos nuestras elevadas
aspiraciones: existimos por el amor, la razón o por nada en absoluto.
Nada de eso es cierto: el dinero
es lo primordial en nuestras vidas. Ya no es solamente lo que éste puede
comprar: hemos llevado nuestro deseo a un nivel más abstracto. Seis ceros en la
cuenta del banco son sinónimo irrefutable de lo que consideramos la felicidad.
Sobre todo si son en dólares.
¿En qué momento se dio la
tergiversación del dinero como simple medio, sin carácter acumulativo, a ser un
fin máximo? Lana del Rey transmite esa tergiversación formulándolo en la frase dura y directa: el dinero es la razón de nuestro existir.
Y yo digo que no es una
exageración. Los ricos no paran de acumular, no quieren y no pueden. La clase
media no para de trabajar, para conseguir capital. Puede alguien obtener
estabilidad y cierto bienestar, pero si se presenta la oportunidad de ganar
más, no la rechazará. El pobre vive anhelando dinero y, cuando llega a
obtenerlo, se convierte en el capitalista más voraz.
Muy pocos son aquéllos que
teniendo la oportunidad de ganar grandes cantidades de dinero, las rechazan.
Son éstos quiénes escapan a la máxima del dinero como fin. Siguen siendo la
excepción. Aún quienes en la pobreza proclaman que el dinero es algo vacío, que
no provee felicidad, incluso que es indigno, cuando tienen la oportunidad,
olvidan todos sus ideales anteriores y se dejan llevar. Poco hará el
remordimiento de conciencia para hacerlos cambiar de parecer.
Los críticos destrozaron el disco
de Lana del Rey arguyendo principalmente que sus letras invitaban al consumismo
y a un tipo de vida vacío. Dejando de lado el que me parece francamente
estúpido que apliquen la moralina para criticar el álbum de un artista, creo
que ella no hizo más que plasmar en sus canciones una realidad tangible. Además
estamos hablando de una ciudadana del país capitalista y consumista por
excelencia, Estados Unidos, donde los Black
Friday son algo así como la fiesta nacional.
Es evidente que ahora el dinero
lo es todo. Y no son tan importantes como éste las cosas de las que provee. El
deseo ahora es el dinero por el
dinero. En tiempos de Marx, cuando teorizó al respecto, el cambio del dinero
como medio a ser un fin en sí mismo no era tan tangible como ahora. Ahora la
extensión ontológica del dinero abarca la
existencia humana. Al menos eso dice el capitalismo.
Valencia.
Valencia.
Hasta en la cultura "pop" se plasma esto de manera directa. Pocos... pocos escapan, pero ¿a dónde escapan?
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