miércoles, 23 de noviembre de 2016

Leer no te hace razonable

El título de esta entrada es una obviedad. Sin embargo, como ocurre con muchas de las obviedades, no las tomamos en serio. Y en este caso, los lectores son quienes no la toman en cuenta.
 Recuerdo un caso que el filósofo mexicano, L.M. Oliveira, nos puso en una de sus clases de Ética en la FFyL. Yo iba en segundo semestre. Discutíamos el utilitarismo de S. Mill. Veíamos la onda de Mill cuando hace una especie de división entre placeres altos y bajos -ahora no recuerdo el apellido exacto de los placeres, pero es la idea-. 
 La pregunta era más o menos: ¿ustedes creen que esos placeres altos sean realmente los correctos y no los bajos? Imaginen que una persona va a escuchar en un escenario caro una orquesta interpretando alguna pieza clásica, pero esa persona es pedante, irrazonable, etc. Ahora imaginen a un padre que no conoce nada de música clásica, pero que lleva a su hijo a un estadio de futbol porque el sueño del niño es ver a sus ídolos, ¿esto es menos correcto -por el asunto de placeres- que aquel que va a la ópera?
 Pienso que como este caso, se dan un montón. Y esto es una obviedad, también. Muchos creen hoy día que leer es una especie de trabajo elevado, hecho para personas cultas -que quién sabe qué sea eso-, para racionales y que no se dejan manipular por otros medios de comunicación. Esto es falso.
 Es falso porque de nada te sirve leer -no me importa si es a Coehlo o cuestiones de física cuántica, filosofía política, o al Marqués de Sade- y ser irrazonable. Aquí estoy dando por supuesta una tesis que, como lo veo, también dan por supuesta esos que describí líneas arriba -los cultos-: que leer te hace conocedor, y parece que si eres conocedor, entonces tomas elecciones correctas, no eres un lego.
 Mi queja tiene como base casos empíricos que tú has visto, seguramente. ¿Cuándo no hemos visto a los que van leyendo en el metro y cuando es ocasión para que ceden su asiento a quienes lo ocupan, no lo hacen? Pienso que ceder el asiento es de las acciones poca demandantes que podemos hacer. Ya sé que como estudiantes vamos cansados y que también tenemos trabajo de medio tiempo, que nos desvelamos por estar viendo nada en facebook y por ello no dormimos bien, etc. Pero es una de las pocas acciones demandantes de corrección moral que podemos hacer.
 El otro caso que causa demasiada extrañeza es cuando el metro se encuentra saturado de personas -cosa rara- y tenemos al lector de tiempo completo, poniéndonos el libro en la cara. No es exageración imaginar que una hoja nos corte una mejilla. Apenas vi un caso de esto, el joven iba leyendo "El legado de Homero", y frente a él, otro joven no sabía dónde acomodar su rostro para, si de por sí ya se está apretado en el metro, no sufrir más por un libro.
 Leer no nos hace razonables, en caso contrario, sabríamos cuándo guardar el libro. Finalmente, parece que se idolatra más el cuerpo del libro que de lo de él podamos sacar provecho. No pretendo ser un purista de la lectura y señalar cuáles libros son los buenos, porque no tengo licencias para hacer eso -y quién sabe quién las tenga-. Pero, si vamos a comprar el paquete de 'leer te hace culto', deberíamos, al menos, pensar qué nos está aportando lo que procesamos. 

M. Téllez.

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